

La ruina de una crisis o el miedo a la realidad quedan lejos de una cabeza sin fuelle para ideas propias a no ser que le den un toque desde la altura de una comisión previa supervisión de quien solo es capaz de de ver, oír, sentir y pensar por el, una que debe de estar a las puertas de un infierno cuyo calor alimentan las mentiras, desdichas e irrealidades que condicionaron la vida de quien cree le pertenece y de todos los que sufrimos al tropezarnos con ella y su títere.
Parece que hicieran años … y lo único que he sacado en claro de todo esto es la ceguera hacia aquellos que provocaron este circo y que me gustaría en su debido día ver como son devorado por los leones.