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viernes, 26 de febrero de 2010

¿QuieN eReS?
...¿que eres?, ¿quien eres?, ¿que pretendes?
¿a que juegas?, ¿de que vives?...
PALABRAS, LETRAS Y SIGNOS

"utiliza el alquimista de los sentidos para conjugar su pócima, ingredientes de una fórmula que promete ser única. Parece, sin embargo, que al contacto con el aire, la perfecta mezcla, de textura homogénea y color dorado intenso, se corrompe y no fragua en el áureo metal, valioso, denso, resistente al tiempo y los acontecimientos que pretenden perturbarlo.
Fue en tus letras más que en tus palabras donde pude encontrar sentido a muchas cosas. No obstante fui furtivo, pero como ese que lo es para comer, porque no cuenta con permiso para tener alimento en campo abierto, a la luz del día. Quizá no supe pedir ese permiso, no llamé a las puertas adecuadas o tal vez no seguí el oportuno trámite, no tuve ciencia o paciencia. Fui furtivo.
Aún así, con la autocomplacencia del que se siente inocente porque roba para comer, confesé mi delito esperando el perdón de mi pena, que finalmente, creo, he recibido.

Hasta hace muy poco, a falta de palabras, hemos seguido un lenguaje de signos, parece que no siempre bien conjugado. Los he visto en ti de interés, atracción, rechazo, duda, miedo, ilusión, desencanto, emoción, paciencia, frustración, imaginación, exigencia, especificidad, creatividad, dulzura, compromiso, sencillez, destreza, complicación, riqueza…en resumen, muchos matices, un universo de pequeñas cosas que aderezan una persona que me resulta especial y atrayente desde el primer instante, cuando sólo una intuición apenas fundada en una rápida mirada, puso en mí una semilla de lo que, por fuerza, tiene que ser más.
Con todo, sigo volviendo a casa, cada vez, con una sensación de que podría haber sido diferente, que me he equivocado en algo, de que esto es, en la práctica, imposible. Dudo de que lo que siente mi espíritu me engaña y que la realidad cotidiana es otra, menos placentera.

Hemos hablado mucho, quizá a ratos han sido demasiadas las palabras. Y es que, a fuerza de ser los dos tan obsesivos y tener tanto miedo, hemos querido tener bien atada cada situación. Lo peor es que ni siquiera hemos elegido el mismo instante ambos y, para mayor frustración, parecía que cuando uno iba el otro venía y viceversa.

Que me gustas ya lo sabes. No está de más recordarlo. Que me importas quizá lo sepas o no. Que me gustaría seguir ahondándote, quizá te importe. Espero eso.
Uno lo es con sus circunstancias y sus experiencias. Puede que los dos sumemos una buena carga de ambas. Y digo “carga” a conciencia, porque creo que a nosotros nos lastran: hemos sufrido demasiado para volver a apostar fuerte sin pensar dos veces en las consecuencias de equivocarnos.
¡Cómo me gustaría que fuéramos capaces de relacionarnos con naturalidad! Sé que tú hace un tiempo lo vienes intentando con buena maña y hasta te has planteado traicionar tus decididos principios para darnos una oportunidad. Ayer hasta me dejaste proponerte mis imaginadas vivencias contigo y hasta, creo, advertí en tus ojos un cierto brillo de deseo.
Sé que te molesta que te lo diga, pero debo comentarte que me siento contagiado de tu rigidez. Ya no me veo capaz de encajar más derrotas, más negativas, más manos parando las mías, más velos que se interpongan entre nosotros. Me preguntas el porqué no lo intento ¿cómo antes?: pienso que volverías a tirar de las riendas en cuanto intentara tensarlas, ya fuera ligeramente para iniciar algún alegre trotecillo cual Platero, que no están las cosas para pastar inconscientemente acariciando las flores; vamos a lo que vamos, cargar el jato y a hacer camino que hay que llegar a no sé que destino antes que anochezca.

Con todo, sigo ansiando verte, enredar mis dedos en tu pelo y rozar tu piel y sentir tu boca y mirarte a los ojos y recrearme en ellos. Cerrar los míos imaginándote en otros momentos, con otra luz, con otra brisa, con otro ruido de fondo, con otros skylines dibujados sobre el horizonte.
Me sugieres una cierta sensualidad que roza lo místico, abres en mí una brecha profunda que me llega hasta regiones no exploradas. Reconozco que siento un singular cosquilleo cuando estoy bien contigo y que despiertas en mí una vena de inspiración y creatividad, ocurrencias y agudeza, a la que no suelo encontrar respuesta. Tú lo consigues.
Lo que ocurre es que la línea entre el éxtasis y la fatalidad es muy confusa y no siempre está en el mismo sitio. Esto me frena y me sitúa entre dos aguas, dando una imagen de tibieza cuando lo que ocurre es que las sensaciones son tan fuertes que me agotan.

Podríamos disponer de más tiempo para conocernos, sin prisa, hacer cosas normales que cualquiera haría en nuestro lugar, disfrutar momentos juntos sin más pretensión de dejar fluir buenos sentimientos. Varias veces te lo he dicho: ¿alguna vez te han lavado el pelo?, ¿te lo han peinado?, ¿bañarnos juntos y mutuamente?, ¿ver una película debajo de una manta?, ¿quedarnos hablando en la cama toda la mañana?, ¿hacer un pequeño viaje un fin de semana?, ¿probar algo exótico?, ¿ver atardecer en la playa?, ¿tomar un desayuno preparado con ilusión?, ¿una escapada a otra ciudad con la excusa de un concierto o una exposición?, ¿coger el coche sin tener muy claro adonde, sólo por estar juntos?, ¿descubrir un lunar en tu piel que no conocía?, ¿decirte una tontería sólo por ver la cara que pones?, ¿improvisar una cena en casa?, ¿planificar un almuerzo fuera?, ¿ponerte a cien sólo recorriéndote con mi lengua?, ¿rodearte por detrás y hablarte al oído cosas malas?, ¿decirte a los ojos cosas lindas?...
A veces veo todo eso tan cerca y, sin embargo, otras tan lejos, que no puedo más que seguir en mis trece de escepticismo y continuar alimentando mi forma de vida, egoísta y de corto plazo, que a nada me compromete y que nada me sorprende, toda gris seguridad.

Para colmo, esta tesitura de falta de trabajo serio y triste desidia me inunda y me vuelve pesimista y desesperanzado en el futuro. Una vez te pregunté, no sin intención, si te vendrías conmigo muy lejos y me contestaste, no sé si con la misma consciencia, que te irías a cualquier sitio… (¿conmigo?). Soñar despierto, no es pecado.
Pero la realidad, como yo la veo, es más trabada, más acomplejada, más sincopada, a tirones. Te has vuelto impaciente, no sin motivo, lo entiendo. Me he vuelto átono y falto de atractivo, sin ímpetu ni encanto.

¿Crees que estamos a tiempo de volver a ser?, ¿de ser mucho más?, ¿de estar entretanto?
..."
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...el texto anterior "palabras, letras y signos" son de un autor desconocido... ¿que os sugieren estas letras?, ¿que significado tendria si la recibierais de alguien?...

5 comentarios:

salvadorpliego dijo...

Hay un deseo de amar profundo en la carta pero a la vez un temor al compromiso, a lanzarse de nuevo sin importar las heridas anteriores… Tal vez no de una sola parte, sino de los dos. Hay rescoldos profundos de cariño que no se han roto, definitivamente. Podrá más el desaliento?

La carta es muy bonita. Un fuerte abrazo.

Angelosa dijo...

Estoy de acuerdo con Salvador en todo lo que dice, se lee un gran amor, pero entre ellos hay una gran pared que no los dejan realizar su sueños y estar juntos, yo si recibiera una carta como esta, daria una oportunidad a la persona que me la escribe, estoy de acuerdo que cuando te han hecho daño te pones una coraza en la que no dejas que nada ni nadie vuelva para entrar para que no se repita . Pero la vida continua y hay que dejar que la felicidad entre en ella, me tiraria a la piscina.

Un besote

PD. Ya sabes donde estoy si quieres o necesitas algo, de corazón.

Pedro Pablo Pastor dijo...

Hola Galleta, me gusta la forma en la que está escrito, son palabras imposibles de escribir sin sentirlas. Se ve una relación no resuelta, llena de incertidumbre, de miedos y muros(velos). Siempre hay que apostar fuerte, así es como lo veo yo. Si uno no lo hace puede que se quede en una especie de limbo donde quedan todas esas cosas que pudieron pasar pero no pasaron. Muy pero que muy bien escrito!

Nacho Montes dijo...

Querida Galleta. Yo veo algo pendiente, algo que se debe cerrar para no seguir sufriendo. Cuando una historia no se cierra queda abierta una herida que sigue doliendo con el tiempo.

Si yo recibiese eso abriría una puerta a ese remitente que está pidiendo clemencia para seguir amando o para dejar de hacerlo definitivamente. Piénsalo.

Un abrazo

EVA dijo...

De donde has sacado esas palabras galleta? Me suena tanto esa carta que diria que la ha escrito alguien que conozco... Estoy desconcertada, no se que pensar la verdad...